Alicia Yañez Cossío

Alicia Yañez Cossío es una narradora, poetisa y periodista ecuatoriana, nacida en Quito en 1929. Es autora de una considerable producción narrativa en la que los personajes centrales son, en todos los casos, son mujeres cuya fortaleza les permite afrontar la búsqueda de su propia identidad y el enfrentamiento con las convenciones sociales, religiosas y morales de la sociedad en la que viven. Está considerada como una de las voces más destacadas de la literatura ecuatoriana contemporánea escrita por mujeres.

Desde niña fue educada un colegio de monjas, donde estuvo a pique de caer en el fracaso escolar debido a su manifiesta incapacidad para la aritmética. Sin embargo, le salvó de esa deficiencia: “que me catalogaba de retrasada mental”, según manifestó años más tarde la propia escritora, su innata vocación literaria. Una vocación plasmada en numerosos versos e historias fantásticas que inventaba sin cesar, todavía en plena niñez, con el propósito de entretener a sus hermanos. Ya en su juventud, se casó con un ciudadano cubano y residió por cinco años en Cuba, donde continuó escribiendo y reflejó en sus textos una buena parte del proceso revolucionario cubano.

Sin embargo, recién a comienzos de los años setenta, cuando ya estaba próxima a cumplir los cuarenta y cinco años de edad, envió el manuscrito, bajo un seudónimo masculino, de su narración extensa Bruna, soroche y los tíos al Premio Nacional de Novela convocado por el rotativo El Universo de Guayaquil. Hasta entonces, Yañez Cossío, había realizado la redacción de sus cuentos y novelas en las sombras. El jurado del concurso decidió otorgar el primer premio a esta obra y a partir de entonces Alicia Yánez pudo consagrarse profesionalmente al cultivo de la creación literaria. Su obra posterior fue distinguida con numerosos premios y distinciones que la han convertido en una de las escritoras más representativa de la narrativa hispanoamericana contemporánea.

Convencida de que, fuera de las caducas estructuras sociales de un mundo organizado por los hombres, no existía ningún impedimento natural para que las mujeres se dedicaran a la creación literaria, llegó a poner en entredicho una de las tesis centrales de la obra de Virginia Woolf (1882-1941), según la cual una mujer sólo puede integrarse en la pléyade de los grandes autores de su tiempo si cuenta con independencia económica y suficiente privacidad. “Ella dice -apunta Alicia Yánez, ya en su vejez-, en su libro Una habitación propia, que para que una obra de una mujer sea reconocida necesita de dos factores indispensables: independencia económica y una habitación propia para escribir. Yo he logrado escribir sin estos dos factores, a lo que debo añadir que soy madre de cinco hijos y abuela de diez nietos”. No es de extrañar, por ende, que, aunque toda su obra gira en torno a las injusticias padecidas por las mujeres y a la reivindicación de que la mujer goce de plena libertad para vivir su vida, Alicia Yánez Cossío no se considere una feminista propiamente dicha, sino más bien una luchadora en pro de la abolición de todas esas normas y costumbres que desequilibran a la humanidad: “En estos momentos cuestiono algunos puntos del feminismo. Pienso que soy una humanista que lucha por la reivindicación de la raza humana en un mundo desquiciado y que se vale de sus personajes femeninos para decir todo cuánto puede hacer una mujer”.

El éxito alcanzado por Bruna, soroche y los tíos propició la edición inmediata de un volumen recopilatorio de la poesía escrita por Alicia Yánez Cossío. Al año siguiente publicó El beso y otras fricciones (1975), brillante recopilación de los relatos futuristas. A pesar de la ambientación de estos relatos en un tiempo imaginario que aún está por llegar, las inquietudes de sus personajes femeninos se mueven en la misma dirección explorada por la protagonista de la novela anteriormente comentada, y acaban descubriendo que la anulación total es el único fin al que está destinada la mujer que no deja aflorar sus necesidades ni insiste en cultivarlas libremente. En este sentido, resulta especialmente afortunado el relato titulado Hansel y Gretel, protagonizado por una mujer abnegada y conformista que acaba siendo anulada por su única y constante dedicación a la satisfacción de los gustos y caprichos de su esposo.

A finales de la década de los setenta vio la luz Yo vendo unos ojos negros (1979), novela en la que Alicia Yánez dejó más patente que nunca su llamada a la rebelión femenina. María, el personaje central de esta narración, es una mujer que, tras haberse separado de su marido, tiene que afrontar por primera vez en su vida la imperiosa necesidad de valerse por sí misma, en medio de un ambiente hostil que contribuye a la aparición constante de sus dudas, temores e inseguridades. Por medio de la introspección psicológica, María consigue analizar su compleja situación, reflexionar acerca de su vida anterior, analizar sus actuales necesidades y convertirse, en fin, en un sujeto pensante capaz de afrontar el solitario su recorrido vital, en el que la resistencia y la rebelión contra la sociedad machista cobran un papel relevante.

Por medio de la ironía, el humor y el empleo de un lenguaje claro y directo heredero de la mejor tradición oral ecuatoriana, Alicia Yánez Cossío consigue desenmascarar en sus restantes novelas esos valores pasados de moda y anacrónicos que, sostenidos por tabúes centenarios, fueron consolidando una sociedad injusta, dominada exclusivamente por el hombre. Por este cauce argumental transitan otras novelas suyas dignas de mención, como Más allá de las islas (1980), La cofradía del mullo del vestido de la Virgen Pipona (1985) y La casa del sano placer (1989). Entre otras novelas encontramo Memorias de la Pivihuarmi Cuxirimay Ocllo (2008) la cual estaremos presentando con una breve sinopsis.

*Para mayor información pueden consultar el sitio www.mcnbiografias.com