Memorias de la Pivihuarmi Cuxirimay Ocllo

Memorias de la Pivihuarmi Cuxirimay Ocllo llegó a mis manos por una circunstancia muy particular gracias a la cual, posiblemente, nunca habría tocado mi mano. Y es que mi novia es ecuatoriana. Una amiga de ella, sabiendo que me gusta leer y que me gusta la historia no dudó en prestármelo. Fue el primer contacto que tuve con una novela de una escritora ecuatoriana y la verdad fue una grata sorpresa dado que el mundo de las letras ecuatorianas posee excelentes narradores.

La obra comienza con el nacimiento de una niña, hija de Huayna Capac, su nombre Cuxirimay Ocllo, una princesa inca, destinada a ser la Pivihuarmi, esposa principal de Atahualpa, su hermano. Fue educada y preparada por su mitima Ninacuri para que estuviera lista para enfrentar los problemas e infortunios, que llegarían con el paso del tiempo, porque su mitima sabía lo que le esperaba a Cuxirimay. Ninacuri sabía que la princesa iba a ver el final de su pueblo como lo conoció, que iba a ver morir a su esposo, el sometimiento de su imperio; pero, sobretodo, Ninacuri sabía que la princesa iba a transmitir toda la historia al hombre blanco que vendría después.

La escirtora Violeta Luna indicó que Yañez Cossío, con esta novela, recreó un ángulo perdido rescatando un capítulo de la historia de Ecuador. Además destaca la prosa, limpia y amena, y la investigación realizada que nos lleva a una sociedad donde el poder conquistado con sangre no siempre es sinónimo de victoria.

Más allá de esto se debe tener en cuenta que Cuxirimay Ocllo no participa como protagonista en esta historia. Tan solo es una oyente de la historia de su pueblo, historia narrada, en un primer momento, por Ninacuri, como lo mencioné al comienzo. Luego será el shamán Kochu quien desempeñará el papel del narrador responsable de la instrucción de la niña y por último será la madre de Cuxirimay, Tocto Ocllo. Estos diferentes actores le cuentan las vidas de sus antepasados, centrando la narración en los últimos Incas, Pachacutec, Tupac Yupanqui y su padre, Huayna Capac. Hay que destacar que las historias, si bien no son novedosas, están narradas de una forma amena y atrapante.

Luego de esto las historias de los Incas alcanzan el momento de la narración y Cuxirimay pasa a un discreto segundo plano. La autora, casi en un papel de historiadora, cuenta la guerra entre Atahualpa y Huáscar y el desastre de Cajamarca y no es hasta el final cuando Cuxirimay regresa a contar la historia de su pueblo.

Como siempre pasa con una novela histórica se abren dos caminos: la novela que utiliza la historia como un recurso del cual se alimenta o bien, la historia, es la herramienta con la cual se desarrolla la novela. En el caso de Memorias de la Pivihuarmi Cuxirimay Ocllo se trata de esto último. Pero, más allá de esta observación, es un libro que no decepciona, cuenta con una narración ágil debido a los constantes diálogos. Cuxirimay, como alumna atenta, interrumpe constantemente con preguntas y reflexiones que, para el lector que desconoce la historia de las antiguas civilizaciones de esta parte del mundo, enriquece el conocimiento de esta historia bastante relegada por nuestro sistema educativo.